La revolución no es una cena de gala. No es como una obra literaria o un dibujo o un tapiz. No puede llevarse a cabo con elegancia, tranquilidad y delicadeza. Ni con tanta suavidad, afabilidad, compostura, cortesía y generosidad. La revolución es una alzamiento, acto de violencia en el que una clase derroca a otra.
[...]
- Escucha Mathew, tú eres un gran cinéfilo.
- Si
- ¿Y por qué no ves a Mao como un gran director? Haciendo una película con millones de actores, con sus miles de guardias rojos, marchando juntos hacia el futuro, con un pequeño Libro Rojo en la mano. Libros, no armas. Cultura, no violencia. ¿No crees que sería una magnífica película épica?
- Supongo, pero… es fácil decir: Libros, no armas. Y no es cierto, no son libros. Es libro. Un libro, sólo es un libro.
- Cállate, hablas igual que mi padre.
- No, no… Escúchame. Esos guardias rojos a los que admiras llevan todos el mismo libro; y cantan las mismas canciones; y repiten como loros las mismas consignas. En esa gran película épica todos ellos son extras. Da miedo, me pone la piel de gallina. Siento decirlo, pero… para mí hay una clara contradicción.
- ¿Por qué?
- Porque si de verdad creyeras lo que estás diciendo estarías fuera.
- ¿Dónde?
- Ahí, en la calle.
- No sé a qué te refieres.
- Sï lo sabes, está pasando algo. Algo que podría significar algo importante, que podría hacer que las cosas cambien, incluso yo lo noto. Pero no estás fuera. Estás dentro conmigo, bebiendo vinos caros, hablando de cine, hablando de Maoísmo, ¿Por qué?
- Ya basta.
- No, dime por qué. Preguntate por qué. Porque no crees en ello de verdad, te compras la lámpara y cuelgas los pósters en la pared…
http://www.youtube.com/watch?v=wrdrO5i66uE&feature=related